¿Sin  café? ¡Ni Pensarlo!

¿Sin café? ¡Ni Pensarlo!

El café es como el amor,
que aunque tenga su amarguito,
si uno le busca el truquito,
se hace cada día mejor. 
Es un viaje de sabor 
si uno aprende a prepararlo,
a tomarlo y disfrutarlo. 
Es como hilar la armonía;
sin amor, no se podría 
y sin café, ¡ni pensarlo! 

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