Buenos frutos y un café

Buenos frutos y un café

Con la maldad no se juega.
Lo bueno es lo que perdura.
La humildad de un alma pura
buenos frutos siempre siega. 
Pues le es dado a quien se entrega,
un corazón satisfecho.
Y una honda paz en el pecho
le es dada al que en Dios se fía;
después, degusta armonía…
su amor y un café bien hecho.  

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